Para conseguir
un orden es necesario una secuencia de actividades para llegar al aprendizaje
de los alumnos, para ello hay que tener en cuenta su motivación, conseguir que
trabaje un nuevo tema investigando y realizando tareas relacionadas, comprobar
lo aprendido y ayudarle a reflexionar sobre su propio progreso. Pero esto no se
consigue de cualquier manera, para conseguirlo es necesaria una buena
planificación previa. ¡Ojo! También hay que tener especial cuidado a la hora de
pasar de una actividad a otra, para que no resulte brusco en los alumnos.
Los padres deben
estar implicados en el desarrollo de la enseñanza de sus hijos, aunque esto
resulta muy difícil en muchas ocasiones, ya porque los padres trabajan y no
tienen mucho tiempo, ya porque no consideran que esa sea tarea suya, sino de la
escuela.
El tiempo de
aprendizaje activo es el que se dedica a una actividad, pero no todo el tiempo
que se dedica a una actividad es tiempo real de aprendizaje. El tiempo que se
dedica en buscar los materiales
adecuados, preguntar, hablar con el compañero, sacar punta a los lápices… no
pertenece al aprendizaje activo. El aprendizaje activo está muy relacionado con
la motivación y la concentración, siendo dos factores que hay que tener en
cuenta.
Los registros
son donde aparecen reflejadas las actividades u obligaciones que tiene cada
alumno en la clase durante un período de tiempo, siendo de carácter rotativo y
es muy conveniente que sea planificado por los propios alumnos.
Debe
existir una coherencia en la organización de la clase. Dependiendo del modelo
de aprendizaje que un profesor quiera emplear, así debe adecuar el mobiliario
de la clase. La rutina y organización del espacio debe concordar con los
objetivos de enseñanza previstos. Los sistemas de organización pueden cambiar
dependiendo del tipo de actividad a realizar.
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